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El primer paso para que RRHH tenga valor estratégico

Una de las quejas más habituales de los departamentos de RRHH es la cantidad de proyectos que podrían realizarse y que serían muy positivos para la compañía pero que la Dirección General no ve con buenos ojos, sobre todo cuando hay que realizar una inversión económica importante. 
En muchas ocasiones puede dar la sensación de que no nos escuchan, no nos entienden y no tienen en cuenta nuestras "brillantes" ideas. Obviamente, percibimos esto como algo muy negativo para la compañía (y para nosotros como profesionales).
Pero si lo pensamos bien, es difícil entender a alguien que no habla el mismo idioma y que tiene prioridades diferentes. Muchos departamentos de RRHH basan sus propuestas en percepciones subjetivas, en la intuición que les da la experiencia. Con un poco de suerte, además, pueden presentar algún dato que intente sustentar sus propuestas, pero la Dirección General de una compañía sólo habla de euros. El objetivo último de dirigir una empresa es optimizar la cuent…
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¿Qué es el éxito?

Pocos conceptos son más subjetivos que el éxito personal o profesional, pero en general, suele asociarse a la capacidad económica y al estatus social. Somos muchos los hijos de aquella generación que escuchó hasta la saciedad el “estudia para ser alguien en la vida”. Es decir que, si no conseguíamos un empleo con cierta cualificación, seríamos una especie de deshechos sociales. Al poco tiempo pudimos comprobar que aquellos “fracasados” que habían elegido la formación profesional, empezaban a trabajar antes, tenían mejores salarios que nosotros y se convertían en caramelitos para las empresas, pero esa es otra guerra de la que ya hablaremos otro día. 
A mi modo de ver, existe discriminación por parte de ciertos trabajadores “cualificados” hacia los “no cualificados”, como si el éxito sólo estuviera al alcance de los primeros. A modo de ejemplo, una infografía que aparecía hace pocos días Linkedin (hay muchísimas más de este tipo):  Evidentemente, todas las habilidades van dirigidas a …

5 mentiras de los gurús de RRHH

En la época de la marca personal, RRHH debe venderse bien. Nuestro producto es el resultado de nuestro trabajo y por ello nos pagan. Hay que cuidar todos los aspectos para que el cliente (quién nos paga) quede, como mínimo, satisfecho. Eso sí, en el mundo comercial hay una máxima universal: Nunca se puede mentir al cliente. Hacerlo supone perder su confianza y ésta es básica en las relaciones comerciales. Evidentemente puedes reforzar la parte de la verdad que más te interese y pasar por encima otros aspectos, pero nunca mentir.
Lo cierto es que, si de mí dependiera implantar un departamento de gestión de personas en mi empresa, me generarían muchas dudas los siguientes argumentos:  La motivación de la plantilla depende de una buena gestión de RRHH. Cuando un empleado empieza en un trabajo nuevo, se siente nervioso, ilusionado, con miedo a no encajar. Su nivel de motivación ese primer día, en el que RRHH no ha tenido tiempo de hacer nada salvo alguna entrevista o prueba, suele ser máx…

Diferencias entre trabajar en RRHH de una PYME o de una gran empresa

Es evidente que no es lo mismo trabajar en una PYME que hacerlo en una empresa grande. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. Por ello, la gestión también varía en función del tamaño de la compañía. 
En general, las tienden a ser más flexibles a la hora de realizar el trabajo, suele haber menos burocracia, se adaptan más rápido a los cambios y las comunicaciones y las relaciones entre los profesionales que la forman son más cercanas que en las grandes compañías. 
La estructura de la PYME nos permite estar mucho más cerca de la gente. Es más fácil conocer a cada trabajador. Esta ventaja puede convertirse en una gran desventaja cuando toca dar malas noticias, ya que cuesta mucho más hacerlo sin tener una cierta implicación emocional. Suele ser complicado separar completamente la relación profesional de la personal. En cambio, en las empresas más grandes, resulta más complicado tener una relación cercana con un empleado que está varios escalones por debajo en una estructura mucho más …

¿Y si la democracia se nos ha ido de las manos?

La democracia está sobrevalorada. Suena casi a provocación, pero sus mayores defensores en España se echaban las manos a la cabeza cuando vieron que un mafioso reconocido como Jesús Gil acababa siendo alcalde de Marbella o que Ruiz Mateos obtenía la inmunidad frente a la justicia española al conseguir ser eurodiputado. 
Casos más recientes son las victorias electorales del PP a nivel nacional o en Valencia a pesar de contar con el mayor número de casos de corrupción desde la transición, la victoria del PSOE en Andalucía a pesar del caso de los ERE, o la de Convergencia en Cataluña, un partido que ha tenido que cambiar ya varias veces de nombre para evitar que le sigan asociando con los casos de corrupción que le persiguen. Es curioso que los políticos de todos estos partidos se autoproclamen los salvadores de la “democracia” cada vez con mayor asiduidad. 
A nivel internacional, la democracia ha llevado a Trump a la Casa Blanca y a los ingleses fuera de Europa por el Brexit. 
A los de…

7 medidas para combatir la brecha salarial de verdad

En España, la media de las remuneraciones brutas (antes de deducir la aportación a la Seguridad Social y las retenciones por el IRPF) anuales de los hombres asalariados en 2015 fue de 25.992,76 euros, mientras la retribución bruta promedio de las mujeres fue de 20.051,58 euros, según la última estimación del Instituto Nacional de Estadística. Es sólo un dato que refleja un problema que está de máxima actualidad: existe brecha salarial y discriminación laboral por razón de sexo en España. 
Ahora son muchas las empresas que se suben al carro de “poner parches” a este problema mediante medidas de discriminación positiva, pero discriminación al fin y al cabo. 
Que una mujer cobre menos que un hombre por realizar el mismo trabajo, es una consecuencia. Para solucionar el problema convendría atacar sobre las causas, no poner parches sobre las consecuencias. 
Imaginemos un caso típico:
María trabaja de encargada en una tienda de moda. Es una persona entregada a la empresa, tiene un buen sueld…

Sindicatos. ¿Amigos o enemigos?

Es cierto que en los últimos años, los sindicato españoles han perdido buena parte de su prestigio por diferentes motivos. Lo cierto es que han evolucionado poco en su manera de trabajar y, en algunos aspectos, puede que no se hayan adaptado a algunas de las circunstancias de la nueva realidad del mercado laboral. Aún así, siguen teniendo muchísima fuerza y siguen siendo temidos por buena parte de los empresarios, sobretodo aquellas pymes que están en proceso de expansión y cerca de los 50 empleados. 
Para muchos empleadores, hablar de sindicalismo es hablar de conflictividad, denuncias, pérdida de productividad, etc. La otra cara de la moneda son los sindicalistas que consideran al patrón como el enemigo que siempre está predispuesto a abusar de su poder para explotar al proletariado. Estas dos posiciones extremas, lo único que consiguen es radicalizar a la otra parte, ponerse palos en las ruedas mutuamente y gastar más energía pensando cómo perjudicar al adversario que en buscar el…