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La hipocresía del currículum ciego

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Hace unos días apareció en los medios de comunicación la noticia de que el Gobierno prepara un programa piloto de currículums sin foto y nombre como lucha contra la discriminación. En pleno debate sobre la muerte del currículum tradicional, aparece la noticia de que el gobierno se propone eliminar los datos personales y la fotografía para evitar la discriminación. ¡¡Y se quedan tan anchos!! En un país con una brecha salarial que algunos situan en un 23,25%, la gran solución es no poner la foto en el currículum.  ¿En serio nos creen tan tontos? ¿De verdad no se dan cuenta de que en cuanto el entrevistador llame al candidato/a sabrá si es hombre o mujer? ¿Le taparemos la cara al contratarle para evitar discriminaciones futuras cuando debamos decidir si le promocionamos o no? Uno de los sectores con mayor discriminación por razón de sexo es el de los profesionales de recursos humanos. En las conferencias a las que asisto suele haber muchas más mujeres que hombres, pero en...

Sobre el empleo de calidad

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Después de unos meses acumulando pésimas noticias sobre los datos del paro en España, parece que últimamente empieza a aparecer alguna noticia un poco más esperanzadora. Cada vez que esto sucede, muchos medios de comunicación, partidos de la oposición y sindicatos resaltan que, si bien está bajando la cifra del paro o se está generando empleo, éste es precario. Así, mientras el partido del gobierno saca pecho por la bajada del paro, los demás menosprecian el dato por considerar que buena parte de los puestos generados son de baja calidad. Me llama la atención el uso político que se hace del dato. Es cierto que el gobierno del PP hizo una reforma laboral importante en 2012 que fue criticada por toda la oposición, pero siempre me han surgido dudas sobre la capacidad real de un gobierno para crear empleo. ¿No son las empresas las que contratan en función de sus necesidades? Está claro que el gobierno legisla la forma de contratar, pero la decisión última es del empresario. Po...

No, no puedes hacer todo lo que te propongas

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Hace un tiempo hablamos sobre la zona de confort llevando la contraria a lo que dicen la mayoría de los gurús del management y de la gestión de personas. Cada vez más, me sucede lo mismo con la idea de que debes superar tus límites y conseguirás todo lo que te propongas. A modo de ejemplo: Es decir, si quiero batir el record del mundo de maraton a mi edad, debo invertir mis esfuerzos en hacerlo... hasta que me lesione, supongo. Este tipo de frases son muy habituales en el contexto deportivo, pero cada vez más, directivos de algunas empresas las utilizan para "motivar" a sus empleados, a pesar de que se supone que saben que los objetivos deben ser realistas y alcanzables para ser motivadores. Otro ejemplo: Paremos (y nunca mejor dicho) un momento para analizar lo que relamente nos están diciendo: Si práctico running y pienso en parar porque me duele alguna parte del cuerpo o porque llevo una cantidad de kilómetros que no puedo asumir, lo que tengo que hac...

¿Sirven para algo las referencias?

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Estamos muy acostumbrados a pedir referencias profesionales de un candidato a las empresas en las que trabajó anteriormente. Esta suele ser una fuente más de datos que sirve para confirmar o clarificar aquellos aspectos que durante el proceso de selección no hayan quedado de todo claros. De hecho, la mayoría de consultorías de RRHH suelen incluir estas referencias en los informes que hacen de los candidatos. Dentro del mundo 2.0 han ido apareciendo nuevos formatos de referencias y cada vez es más común encontrarlas en los perfiles de Linkedin. Es algo muy habitual y aceptado, pero particularmente me generan dudas: ¿A quién debemos pedir las referencias? Muchos entrevistadores piden al entrevistado el nombre y el teléfono de alguna persona que supervisara su trabajo anteriormente. Hace poco, una amiga me decía que ella solía dar el teléfono de su pareja para asegurarse de que las referencias siempre fueran impecables. Si alguien tuviera algo negativo que decir del candidato e...

Se trata de evolucionar, no de revolucionar

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Hace un tiempo, después de unos pocos días trabajando en un nuevo empleo, el gerente me preguntó la opinión que tenía de las políticas de RRHH de la compañía y me pidió las ideas y sugerencias de mejora que tenía en aquel momento. Yo acababa de aterrizar y mi procedencia era otra empresa completamente diferente en todos los aspectos, por lo que me resultaba fácil identificar muchas cosas que, al menos, llamaban mucho mi atención. Sin embargo no mencioné ninguna de ellas y le pedí tiempo antes de poner en duda los métodos de trabajo que habían conseguido mantener a la compañía con buenos resultados económicos hasta aquel momento. Insistió, pero yo sabía que hablar más de la cuenta en aquel momento podría costarme arrepentirme en el futuro. A medida que fueron pasando las semanas, me fui aclimatando a mi nuevo ecosistema, completamente diferente al que había vivido durante muchos años en mi empleo anterior. Una vez conocida la cultura, los valores y las necesidades reales que tenía ...

Liderazgo impostado

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Ya vimos hace un tiempo lo fácil que es aprenderse teorías del liderazgo y lo difícil que resulta ponerlas en práctica para aquellas personas que se centran únicamente en los resultados a corto plazo y se olvidan de las personas. Son muy eficientes en el corto plazo, pero a largo plazo, obtienen equipos destrozados que dejan de obtener buenos resultados. Pero para entonces ellos ya estarán (o esperan estar) en otro lugar.  Liderar es creer en el proyecto a corto, medio y largo plazo. Pero sobretodo es creer en las personas siempre, incluso cuando las cosas no salen bien a la primera. Pero hay un tipo de liderazgo más complejo. Desconozco si ya tiene nombre académico, pero merece una mención especial en el blog: el líder impostado. Se trata de una persona que reúne buena parte de las características necesarias para liderar a un equipo pero decide abandonarlo a su suerte y primar sus objetivos individuales. Es un liderazgo que parte de la mentira y vive de la continua a...

¡No me pagan por pensar!

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¡Claro que sí! Ha llegado el día de hacer un pequeño homenaje a una de las frases más populares de cualquier compañía. Por mucho que pasen los años y por mucho que cambie el mercado laboral, esta frase resiste sin mostrar signos de cansancio. Por partes: Tampoco te pagan por respirar y respiras mientras trabajas, ¿no? Es decir, como ser humano, piensas siempre. De hecho, para llegar a la conclusión de que no te pagan para pensar, ya estás pensando. Para saber que tu jefe/a, tu trabajo o tus condiciones son indecentes, también has tenido que realizar un razonamiento previo. Por tanto, si no te pagan para pensar, sería mejor que pusieran una máquina, ya que no aportas nada que no pueda aportar una máquina. Es más, ella es más barata, no cogerá la baja y no se quejará nunca. Así que, si realmente crees que no te pagan para pensar, ves buscando curro. Ten la certeza de que, tarde o temprano, te sustituirá una máquina. Es más, cuando eso suceda, piensa que habrá gente que piense que ...