Dice Marc Vidal que somos un país que vive la cultura del subsidio. Esto nos ha acostumbrado a no tener que hacer nada para conseguirlo todo. No hace muchos años, cualquier trabajador podía abandonar su empresa sin ningún temor porque sabía que al día siguiente estaría trabajando en otro lugar (posiblemente cobrando más). Si quería tener un buen coche o una buena casa, sólo debía acudir al banco y pedir un préstamo. Esta situación nos ha convertido en personas con muchos derechos y pocas obligaciones. Ahora, cuando esa situación ha terminado, exigimos que se nos mantenga el mismo nivel de vida. Ahora culpamos a los bancos (entidades privadas con ánimo de lucro) porque nos prestaron un dinero que nosotros les pedimos, culpamos a los políticos porque, tras darnos subvenciones por todo de manera injustificada, se han quedado con la caja vacía, culpamos a nuestros empresarios porque no quieren trabajar sin obtener beneficios y cierran sus empresas. La culpa es de todo el mundo menos nues...