El tonto motivado o la evolución de la motivación
Es absurdo reírse de ellos porque en algún momento de nuestra vida laboral todos hemos sido tontos motivados. Basta con elegir a cualquier persona que empiece en un nuevo empleo para encontrar a un tonto motivado. Lo peor de todo es que el tonto no es consciente de que lo es. Los demás lo perciben y atribuyen su ineptitud a un montón de factores secundarios. El principal es que es tonto. Otro ejemplo es el del alumno que acaba de aprobar el examen teórico del carnet de conducir y se sienta por primera vez en un vehículo. Pobre… Ha salido de casa emocionado. Ya es medio conductor. Se sienta en el coche y empieza a prepararlo todo: cinturón, regular asiento, espejos, etc. Cree que se va a comer el mundo… Hasta que el vehículo empiece a moverse. En ese momento, el profesor/a empezará a corregirle tantas cosas que el tonto pronto perderá el control y se sentirá el peor conductor del mundo. Sería mucho mejor un listo desmotivado, porque un listo desmotivado no hace nada, ni bueno n...