Alineación de objetivos o remar en direcciones contrarias
Parece evidente que la primera tarea a desarrollar para conseguir un compromiso real de nuestros equipos con los objetivos de la empresa es que los conozcan. Aunque ponga muy buena voluntad, difícilmente llegaré a buen puerto si desconozco cuál es mi destino. En cambio, la aplicación práctica de algo tan básico es, en ocasiones, deficiente por diferentes motivos: Los objetivos no están claros para nadie, ni siquiera para la Dirección. La misión, la visión y los valores de la empresa no están especificados en ningún sitio. No se han trasladado a todos los empleados por un sistema de comunicación deficiente. La Dirección no actúa de forma acorde a los objetivos que ha fijado, es decir, dice una cosa y hace otra. Los objetivos no se han revisado desde hace muchos años. La sociedad, la compañía y las personas que la forman han cambiado, pero los objetivos se mantienen inalterables y desfasados. Cuando la alineación de objetivos falla, puede suceder que el empleado esté...