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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Redes sociales y sus sesgos en la comunicación

Son un tema recurrente en los blogs de RRHH y se presentan como "la solución" al problema de la comunicación interna en las organizaciones. Por supuesto, en este blog también hemos analizado algunos de los usos que podemos hacer del 2.0. Hay quien va más allá y considera que el correo electrónico ha muerto porque ha quedado desfasado con respecto a las grandes propiedades de las redes sociales. A pesar de ello, todavía no conozco a ninguna compañía que haya decidido prescindir de los correos corporativos.
La primera reflexión es la dificultad de anticipar el futuro de las redes sociales teniendo tan poca expèriencia. Facebook, la red de redes, nace en 2004, pero no se extiende de forma masiva hasta después de unos años. Si en tan poco tiempo han provocado tantos cambios, ¿cómo podemos saber lo que pasará en un tiempo? ¿Alguien recuerda Myspace, Secondlife o Messenger?
Pero me parece más peligrosa la segunda cuestión: no todo lo que comunicamos somos capaces de comunicarlo a…

Sobre nuestra Dirección General

Mucho se ha teorizado sobre las posibilidades de una buena gestión de personas, los problemas de gestionarlas de forma incorrecta o no gestionarlas de ninguna manera. Cuando uno lee los artículos de blogs, revistas o escucha a los grandes gurús, tiene la sensación de que todo está en nuestra mano, que somos completamente autónomos para gestionar de la mejor manera posible. La práctica, el día a día, dice que esto no es exactamente así. No todas las políticas de RRHH sirven de la misma manera para todas las compañías. Además, en muchos casos hay un obstáculo casi insalvable: la dirección general de la compañía.
La mayoría de nuestras direcciones están compuestas por personas que se formaron hace mucho tiempo. Poco a poco, las responsabilidades les fueron robando el tiempo para seguir reciclándose y continúan aplicando formas de gestión caducas desde hace mucho tiempo. Ellos han trabajado así durante muchos años y no les ha ido nada mal: cobran una pasta, sienten el respeto jerárquico …