lunes, 24 de noviembre de 2014

Redes sociales y sus sesgos en la comunicación

Son un tema recurrente en los blogs de RRHH y se presentan como "la solución" al problema de la comunicación interna en las organizaciones. Por supuesto, en este blog también hemos analizado algunos de los usos que podemos hacer del 2.0. Hay quien va más allá y considera que el correo electrónico ha muerto porque ha quedado desfasado con respecto a las grandes propiedades de las redes sociales. A pesar de ello, todavía no conozco a ninguna compañía que haya decidido prescindir de los correos corporativos.

La primera reflexión es la dificultad de anticipar el futuro de las redes sociales teniendo tan poca expèriencia. Facebook, la red de redes, nace en 2004, pero no se extiende de forma masiva hasta después de unos años. Si en tan poco tiempo han provocado tantos cambios, ¿cómo podemos saber lo que pasará en un tiempo? ¿Alguien recuerda Myspace, Secondlife o Messenger?

Pero me parece más peligrosa la segunda cuestión: no todo lo que comunicamos somos capaces de comunicarlo a través de un teclado. Podemos poner emoticonos con sonrisas, lágrimas o sevillanas bailando, pero nunca seremos capaces de transmitir emociones. Las redes sociales, como el correo electrónico, sólo pueden transmitir una parte de determinados mensajes. Constantemente se malinterpretan mensajes en redes sociales precisamente por este motivo. Al leer un texto, cada uno genera la imagen de la emoción que está sintiendo la otra persona, pero no la conoce. 

Evidentemente las redes sociales son una gran herramienta de comunicación, pero debemos ser conscientes de sus limitaciones y ser capaces de subsanarlas con otro tipo de relaciones. Hay cosas que nos pueden llegar a través de una conversación mientras tomamos un café con un empleado pero no llegaremos a ellas en el mundo 2.0.

El abuso de las redes sociales, puede convertir nuestras comunicaciones en algo frío e impersonal. Es posible que con la llegada del 2.0 tengamos relaciones con mucha más gente pero nos comuniquemos mucho menos.