En redes sociales

TwitterLikedinFacebookGoogle+

jueves, 26 de junio de 2014

¿Contrataría usted a su hijo para hacer ese trabajo?

Si preguntamos a cualquier directivo de cualquier organización cómo debe ser el empleado ideal, seguramente nos dirá que debe trabajar en el día a día "como si la empresa fuera suya". Esta afirmación presupone un grado de compromiso muy alto. Son muy pocos los trabajadores que asumen ese grado de dedicación. La mayoría hacen las cosas lo mejor que pueden y saben pero en determinados aspectos entienden que su grado de implicación debe ser menor que el de sus superiores.

El problema es que, en ocasiones, damos por supuesto que el compromiso es gratis. Queremos pensar que el empleado lo lleva en su ADN, por lo que le hacemos responsable de la falta del mismo. La realidad es bien distinta: el compromiso es caro. Supone reciprocidad, es decir, el empleado se compromete con la empresa cuando siente que ésta también está comprometida con él. En cuanto perciba que da más de lo que recibe, empezará el desencanto.

¿Somos realmente capaces de comprometernos con nuestra gente?

Hace unos años, un compañero que trabajaba en una ETT me explicó la anécdota de un cliente que había hecho una petición con un horario nocturno, para hacer una tarea muy dura y con un salario muy bajo. Ante la dificultad para cubrir la vacante, el cliente presionaba porque necesitaba cubrir lo antes posible. Mi compañero justificaba la demora con la dificultad del puesto, a lo que el cliente le contestó que el puesto no estaba tan mal. Supongo que víctima del nerviosismo, el técnico de selección le contestó "¿contrataría usted a su hijo para hacer ese trabajo?". El cliente se calló por un momento y le dijo que hiciera lo que pudiera para cubrir lo antes posible. No volvió a llamar hasta que se cubrió la vacante.

No voy a valorar si la respuesta al cliente es buena o mala, aunque está claro que, como mínimo, fue arriesgada. En cualquier caso, la reflexión me parece muy buena. ¿Podemos exigir compromiso a alguien si seríamos incapaces de poner a alguien a quien realmente queremos a hacer su labor?

¿Por qué no nos dejan aportar todo lo que podríamos?

Durante mis años de experiencia en el ámbito de la gestión de personas, he escuchado quejas de colegas sobre el poco peso que las direccion...