martes, 21 de enero de 2014

Los 15 errores más comunes cuando escuchamos

Cuando hablamos de escucha activa nos referimos a un acto de generosidad hacia la persona escuchada. Durante el rato que dure la comunicación, debemos olvidarnos de nosotros mismos y pensar sólo en nuestro interlocutor, poniéndonos en su lugar y olvidando nuestros prejuicios. Algo que a priori parece sencillo de conseguir, no lo es cuando lo llevamos a la práctica en nuestro día a día. RRHH trabaja con personas y para entenderlas y comprender sus comportamientos y emociones es necesario escucharlas correctamente.

A continuación, detallamos algunos de los errores más habituales que se cometen en el momento de escuchar:
  1. No disponemos de suficiente tiempo para dedicar a los problemas de los demás, de forma que intentamos forzar el cierre de la conversación. Esta sensación, lógicamente se traslada a nuestro interlocutor.
  2. No elegir el lugar adecuado. Hablar en un entorno lleno de distracciones, ruidos, llamadas de teléfono, etc. La otra persona entenderá que cualquiera de esas distracciones nos resulta más importante que lo que nos está contando.
  3. Juzgar a los demás desde nuestros valores y creencias. Ponerse en el lugar del otro, supone abandonar nuestros prejuicios y entender el problema desde su punto de vista. Además, ¿quiénes somos para juzgar a nadie?
  4. Anticipar lo que la otra persona nos quiere decir. Es muy posible que nos estemos anticipando a algo que puede que no suceda. El discurso de nuestro interlocutor debería ser importante desde el principio hasta el final.
  5. Interrumpir. Este fallo viene en ocasiones asociado al anterior. Nos parece una forma de demostrar que somos muy "listos" y ya hemos adivinado su pensamiento, pero en realidad refleja que no queremos escuchar una parte del mensaje porque ya la hemos anticipado.
  6. Suponer. Cuando escuchamos de forma activa y nos interesa lo que nos cuentan, no deberíamos suponer nada. Si no entendemos algo o se omiten detalles en el mensaje, debemos preguntar para que nos los aclaren.
  7. No dar feedback. No interrumpir no significa "hacer la estatua". Asentir con la cabeza, hacer breves resúmenes de lo que nos están diciendo para asegurarnos de que hemos entendido o un simple "mmm", "entiendo", "ya", etc. darán a entender que seguimos enfocados al problema.
  8. Estar pensando qué vamos a decir mientras el otro sigue hablando. Esto supone una merma en nuestra atención que nos puede llevar a perdernos detalles importantes de la conversación.
  9. No mirar a los ojos. Por supuesto que podemos atender mientras nuestros ojos se desvían, pero si lo hacen, será más fácil que nos distraigamos y le estaremos diciendo a nuestro interlocutor que nos empezamos a distraer con aquello a lo que estemos mirando.
  10. Llevar la conversación al terreno que no interesa para acabar hablando de nosotros mismos. La escucha activa, como hemos dicho al principio, supone olvidarse de uno mismo durante un rato.
  11. No valorar correctamente el problema por valorarlo desde nuestro punto de vista. Algo que para nosotros puede ser una tontería, puede ser valorado como un problema vital para el otro y como tal debe ser tratado.
  12. No mostrar el debido respeto por el otro llegando a faltarle al respeto o a reírnos de él/ella si el mensaje no nos parece apropiado.
  13. Aconsejar gratuitamente. Cuando lo hacemos, nos basamos en nuestras creencias y valores. Lo ideal es que sea la otra persona a través de nuestras preguntas la que llegue a las conclusiones que considere. También debemos considerar que tal vez la otra persona sólo quiera ser escuchada. En todo caso, sólo deberemos aconsejar con mucha prudencia cuando nos lo pidan explícitamente.
  14. No valorar los aspectos no verbales de la comunicación.
  15. No dominar los silencios. En ocasiones dice más un silencio que mil palabras. Debemos controlarlos y no pueden incomodarnos.