lunes, 16 de septiembre de 2013

9 muestras de que no estamos preparados para el 2.0

Es algo nuevo, que cambia las relaciones sociales tal como las entendíamos hasta ahora y que requiere, como mínimo, un tiempo de adaptación. Estas son algunas muestras que indican que todavía nos queda mucho para integrar las redes sociales correctamente en nuestra vida y nuestro trabajo:
  1. Son muchas las empresas que no permiten el acceso a redes sociales desde sus equipos. Otras permiten el acceso pero no ejercen ningún tipo de control. Para ser útiles, deben fomentar la comunicación interna e incrementar la productividad.
  2. Muy pocas empresas tienen desarrollado una política de uso de las redes sociales para sus empleados.
  3. Muchas organizaciones siguen entendiendo las redes sociales como 1.0, es decir, emiten mensajes pero no dan respuesta a los que reciben. Comunican de forma unidireccional pero no tienen una actitud receptiva.
  4. Es habitual confundir el 1.0 con el 2.0. En reuniones de amigos o familiares, es fácil ver la escena de que la mitad de la gente está consultando su smartphone. ¿Lo harán para comentar el estado de Facebook de la persona que tienen sentada delante?
  5. Se siguen publicando cosas que interesan sólo al que escribe. Cuando compartimos en una red social, deberíamos considerar el interés que puede tener nuestra publicación para nuestra audiencia.
  6. Buena parte del contenido que se comparte no está contrastado, de forma que las redes sociales son un criadero de rumores que todos damos por válidos.
  7. Muchos siguen considerando que todas las redes sociales son iguales, llegando incluso a compartir los mismos mensajes en todas ellas. Al igual que en el 1.0 hay que valorar el canal y utilizar siempre el más apropiado en función del mensaje que queramos transmitir.
  8. En muchos casos descuidamos la privacidad y la seguridad, dando datos personales a terceras personas que no conocemos de nada. Son muchas las personas que publican todo en abierto y no configuran su privacidad.
  9. En general, no existe la diferencia de roles del mundo 1.0. Así, publicamos lo mismo para nuestra pareja, para nuestros amigos, para nuestros familiares... ¡y para nuestros jefes! No distinguimos contenido ni vocabulario en función de nuestra audiencia.