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lunes, 19 de agosto de 2013

4 aspectos básicos para educar niños y gestionar personas

Hace un tiempo leí la teoría de los cuatro fundamentos de Roy Lessin. Según este autor, la educación de los niños debe sustentarse en cuatro pilares básicos: amor, disciplina, enseñanza y ejemplo. Estos factores actúan como las patas de una mesa, es decir, todos son necesarios para que la educación sea correcta, pero además, es necesario que todos coexistan en su justa medida, ya que si no es así, la mesa (educación) no mantendría el equilibrio. Por ejemplo, si existe mucho amor y poca disciplina, se crían niños caprichosos y egoístas. El caso contrario genera dolor, frustración y resentimiento en los niños. En cuanto a las otras dos patas, la instrucción sin ejemplo carecerá de efecto, ya que los niños no observan congruencia entre lo que les decimos y lo que hacemos como adultos. El ejemplo sin la instrucción hace que el niño no entienda porqué debe actuar de la misma forma que sus padres, por lo que también carecerá de efecto.

Parece una teoría sencilla pero válida. ¿Podemos aplicarla a la gestión de personas? Es posible que sí, lo que nos llevaría a concluir que gestionar plantillas tiene puntos en común con la educación de un niño.


Para que sea más fácil de entender y aplicar, podemos adaptar los nombres de los 4 pilares que propone Lessin:

Amor = Valor
Disciplina = Exigencia
Enseñanza = Formación
Ejemplo = Ejemplo

Valor, exigencia, formación y ejemplo deben administrarse de forma equilibrada. Si valoramos mucho a nuestros equipos pero no somos exigentes con ellos, se generarán trabajadores mal acostumbrados, desagradecidos y poco productivos. Si por el contrario somos muy exigentes pero no valoramos el esfuerzo de nuestros equipos conseguiremos desmotivarlos, los mejores trabajadores buscarán un sitio donde se sientan valorados y generaremos un clima de trabajo insostenible.

Con la formación y el ejemplo tendríamos el mismo problema que con los niños. Si no formo a mi plantilla, pronto perderá productividad y por lo tanto será menos valiosa. Pero si formamos a los colaboradores y los mandos intermedios o los directivos no predican con el ejemplo, todos los cursos que hagamos perderán su valor.

Por lo tanto, a modo de conclusión, la gestión de personas parece tener bastantes puntos en común con la educación de los niños. El principal, es el éxito de aplicar el sentido común a nuestras ideas y nuestros hechos.

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