viernes, 13 de julio de 2012

Sobre la conciliación y otras mentiras

Es perfecto: un buen trabajo, con un buen salario y que nos permita dedicarnos a nuestra familia y/o tiempo libre. Lo siento, en la mayoría de casos, esta utopía no existe ni existirá a corto o medio plazo.

Empecemos con unas frases de la Sra. María Dolores de Cospedal en una entrevista para El País:

  • "En España hay que trabajar más"
  • "Hace falta trabajar más. Las empresas alemanas a veces han optado por trabajar más horas manteniendo sueldos, y muchas se salvaron. Hay que trabajar más en todos los sectores, público y privado”
  • "Y pidiendo a los profesionales un esfuerzo y que trabajen más horas porque las cosas están muy mal”

Es decir, ya desde el gobierno nos avisan de que la conciliación puede que esté muy bien en épocas de vacas gordas, pero debemos olvidarnos de ella cuando están algo más flacas. De todas formas, no deja de ser curioso que desde la oposición, en el libro del IV Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles (2009) la misma Sra. de Cospedal dijese que "La conciliación de la vida laboral, familiar personal, debe ser considerada como un bien social que enriquece no solo a la economía sino a la sociedad en general y a cada individuo en particular”. Desde luego, la frase es mucho más idílica que las anteriores pero el conjunto refleja la misma hipocresía que utilizan nuestros dirigentes para hablar de este tema.



En la práctica, el problema de la conciliación laboral, que tiene un fuerte componente social, se traslada a la empresa y al trabajador. En determinados sectores es todavía más grave. Hace un tiempo escuchaba al director de RRHH de una fábrica. Explicaba que con tres turnos horarios cubrían a priori toda la producción: mañana, tarde y noche. Sin embargo, teniendo en cuenta las reducciones de jornada, tenían casi 100 turnos horarios diferentes. Cubrir las horas de menos que hacía una persona con reducción de jornada era prácticamente imposible, ya que nadie aceptaba un contrato para trabajar de dos o tres horas al día.

La situación para el trabajador no es mucho mejor. Si tiene un/a niño/a no tiene garantizado encontrar plaza en una guardería. Por lo tanto, es posible que en muchos casos deba apoyarse en los abuelos, pertenecientes a una generación que cuidó a sus hijos y ahora debe cuidar también a sus nietos. En caso de encontrar plaza, deberá afrontar horarios cada vez más reducidos y 3 meses de vacaciones. Cuando el crío llegue a la edad escolar, deberá combinar sus horarios para poder estar libre a las 16,30.

Lo que algunos llaman conciliación es, en realidad, el resultado de los malabarismos que deben hacer las empresas y sus empleados para no descuidar a sus hijos. Mientras la administración pública regalaba hasta hace poco 2.500 euros a todos los padres, no se construyeron suficientes guarderías. Hace sólo unos meses se regalaban ordenadores a todos los chavales pero ahora hay que recortar horas lectivas y subir las tasas universitarias. No se puede gestionar peor, pero por lo menos no me vendan que soy muy afortunado porque se está avanzando mucho en... no se qué.

Como padre y como profesional de los RRHH, se me ponen los pelos de punta cada vez que leo o escucho las bondades de la conciliación laboral. No me la creo, no existe.