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martes, 13 de septiembre de 2016

Soy demasiado normal

Hace poco, acompañando a un comercial (ya comentamos hace un tiempo que para conocer el negocio hay que estar en él), me lanzó algo que por contexto debía ser un halago: "tu mejor virtud es que eres un tío muy normal". Debo reconocer que me sorprendió. Nunca me habían dicho algo así... No quise preguntar más para no parecer pedante.

Tras el impacto inicial empezó mi interpretación subjetiva de la frase. Es decir, con una carrera universitaria, con dos másters y con más de 14 años de experiencia en la gestión de personas, ¿mi mayor virtud se limita en ser "normal"?

Analicemos que significa ser normal en el ámbito de recursos humanos:
  • Percibimos como normal a alguien que habla nuestro idioma, que no habla con palabras exageradamente técnicas para impresionar.
  • Creemos que lo normal es lo que está más cerca de nosotros, por lo que ser normal significa ser cercano.
  • Es imprescindible conocer el entorno laboral del interlocutor para entender sus preocupaciones, empatizar con él/ella y hacer un análisis real y objetivo de la situación. Para ello sólo hay un secreto: escuchar.
  • Alguien normal es humilde, ya que si no, es percibido como pedante extraño.
  • Una amenaza no es percibida nunca como algo normal, la ayuda sí. Si la intención no es ayudar de forma real a nuestro interlocutor y buscamos obtener información para beneficio personal nos verán como amenaza y no como ayuda.
  • Tampoco es normal que alguien te diga constantemente lo bien que haces todo. Si por quedar bien nuestro interlocutor percibe que estamos haciendo la pelota, nos verá como una amenaza y no creerá que somos normales.
  • En definitiva, alguien normal suele ser alguien que se ha ganado nuestra confianza, con quién podemos hablar con naturalidad y sin ningún temor.
En definitiva, posiblemente la normalidad y la sencillez es una de las mayores virtudes que puede tener un técnico de gestión de personas. Reconozco que me dejó muy fuera de juego, pero lo cierto es que me siento muy halagado porque con el adjetivo "normal" se definen varias de las cualidades más importantes que se pueden tener al trabajar con personas. Parece sencillo de conseguir y lo es. Nos empeñamos en complicar las cosas, en pretender vendernos de la mejor manera posible (incluso exagerando el producto en determinados contextos) cuando lo que más valoran nuestros clientes internos es precisamente todo lo contrario: humildad, empatía y conocimiento de la realidad del negocio.

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