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lunes, 20 de abril de 2015

Cuando el líder es el malo de la película

Si pedimos a cualquier persona corriente que cierre los ojos e imagine un líder, seguramente pensará en un hombre, muy elegante, atractivo y encantador. Vale, en algún caso no será exactamente así, pero la mayoría haría una descripción similar.

La realidad, en cambio, nos dice que hay grandes líderes de sexo femenino, que no visten con trajes caros, no muy agraciados físicamente y que pueden enfadar a los miembros de su equipo en determinados momentos. 

De la misma manera que nos enfadábamos con nuestros padres cuando éramos adolescentes y no entendíamos eso de "lo hago por tu bien", en ocasiones nos resulta imposible ver lo que nuestros líderes pueden hacer por nosotros. Porque a veces es más importante el beneficio de la organización que el del departamento, porque siempre hay que hacer cumplir unas normas o simplemente porque nos obligan a salir de nuestra zona de confort para crecer. Y eso duele, porque si elegimos a alguien como nuestro líder, es porque inconscientemente creemos que nos va a ayudar y, a corto plazo, ciertas decisiones pueden dar la sensación de todo lo contrario.

No se puede liderar agradando siempre a todo el mundo, porque en algún momento, para agradar a unos, tendremos que desagradar a otros. Ser líder, conlleva la responsabilidad de saber que para ser realmente bueno, en algún momento tocará hacer de malo.

El tiempo es el encargado de poner todo en su sitio. De la misma manera que con nuestros padres aprendemos el significado de "lo hago por tu bien", con nuestros líderes sucede lo mismo. Eso sí, es imprescindible que eso sea real. Si el líder ha tomado una decisión impopular y no ha sido por el bien del grupo, éste perderá la confianza en él/ella.

martes, 7 de abril de 2015

"Si yo tuviera su equipo..."

El título de este post es frase de jefe/a y puede seguir con una serie de deseos inalcanzables porque la condición primera, la de tener otro grupo de trabajo, no se da. En cualquier caso la frase completa se resume siempre con que yo sería capaz de obtener mejores resultados que él. De hecho, si no los obtengo es porque tengo un equipo mediocre.
Es tanto como que el entrenador de un equipo humilde de la liga justifique sus derrotas diciendo que si entrenase a un equipo con mayor presupuesto podría ir a la Champions.

Los equipos de trabajos no se eligen, se hacen. Alguna vez he tenido la tentación de contestar "¿quién te ha dicho que ellos querrían trabajar contigo?" La empresa no es como el supermercado, dónde podemos elegir lo que compramos y lo que no. Hay una serie de cosas que nos vienen dadas y que hemos de trabajar. No elegimos compañeros, jefes ni subordinados. Sin embargo, es cierto que es misión del jefe/a ir moldeando a su equipo y haciéndolo cada vez más a su gusto.

No existe el empleado perfecto, ni el jefe ideal. Todos tenemos cualidades y virtudes que pueden ser muy útiles al grupo. Lo difícil de liderar es saber identificar esas cualidades y valorarlas, sobretodo es difícil cuando sé que yo no las tengo. De esta forma, el grupo es un conjunto de cualidades que deben engranarse para el correcto funcionamiento. El líder también debe acompañar en aquellas funciones que puedan costar más a los miembros de su equipo, facilitando formación, refuerzo, reconocimiento, etc. En definitiva, se trata de que los miembros del grupo sean cada día mejores empleados. Eso es liderar.

Decir que si yo tuviera el equipo de mi compañero todo funcionaría mejor supone:
  • Una falta de respeto hacia mi compañero/a
  • Una falta de respeto hacia los miembros de mi equipo
  • Una fantasmada porque es presumir de algo que probablemente no se podrá demostrar
  • Declarar que otro jefe es capaz de hacer un buen equipo de trabajo.
  • Declarar que no soy capaz de hacer un buen equipo de trabajo
  • Una irresponsabilidad, por hacer una dejación de mis funciones de jefe
Hay dos clases de jefes:
  1. Los que creen que cuando alguien de su equipo crece, su grupo sale perdiendo.
  2. Los que creen que cuando alguien de su equipo crece, todo el mundo sale ganando.

Dime cómo es tu equipo y te diré cómo eres tú

La realidad que vivimos no es objetiva. Realmente sentimos la interpretación subjetiva que hacemos de esa realidad. El mismo estimulo es in...