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lunes, 29 de abril de 2013

Los 12+ 1 errores más habituales de nuestras Direcciones

A lo largo de mi experiencia, he ido conociendo diferentes estilos de dirección. Evidentemente, algunos me han gustado más que otros, pero todos marcan la gestión de personas en la organización.

A continuación, detallo algunos de los errores más evidentes que se dan en los estilos de Dirección:


  1. Abusar de la autoridad. De esta manera, cabe una mínima posibilidad de conseguir resultados a muy corto plazo, pero se penaliza de forma imperdonable el resultado a largo plazo. Con este estilo de dirección, la plantilla trabaja atemorizada, lo que condena su iniciativa y su desempeño. Además, genera estrés y ansiedad, incrementando los niveles de absentismo.
  2. Trato demasiado familiar. En las relaciones entre personas se establecen vínculos con características muy particulares. Las personas tienen más o menos feeling sin explicación aparente, pero en el puesto de trabajo, la Dirección debe mantener su rol. El trato cercano es muy positivo. El exceso de confianza fatal. Mantener el equilibrio es el reto.
  3. Falta de comunicación. No basta con un buzón de sugerencias. Comunicar es una actitud. El origen de muchos problemas suele partir de una mala comunicación. La solución sencilla a dichos problemas pasaría por un sistema de comunicación bidireccional y eficaz. Suele ser mucho más importante lo que se escucha que lo que se dice.
  4. No afrontar los problemas. Es bastante habitual esperar a que los problemas se solucionen solos, pero eso no sucede nunca. Es posible que se escondan durante un tiempo, pero los problemas no solucionados eficazmente volverán con más fuerza. 
  5. Adjudicarse méritos de otros. Si algún miembro del equipo tiene una buena idea, debe reforzarse su actitud e iniciativa. La mejor manera de condenarlo es adjudicarse el mérito como propio. Podemos estar seguros de que no volverá a aportar nada. 
  6. Pensar sólo con criterios económicos cortoplacistas. Cuando una empresa nos contrata, siempre lo hace con la intención de que generemos beneficio económico. Sin embargo hay que saber que los costes intangibles pueden acabar siendo superiores a los tangibles.
  7. No cambiar. Como algo ha funcionado toda la vida... seguro que dejará de funcionar en breve. El motivo es evidente: nos guste o no, todo cambia a nuestro alrededor. La gestión eficaz consiste en adaptarse a esos cambios.
  8. No defender al equipo. Todos nos equivocamos en algún momento. Si cuando las cosas se ponen feas nuestro líder nos defiende, se generará un vínculo de fidelidad difícil de romper. Lo contrario, nos hará ver que la sensación de equipo que teníamos hasta ese momento era falsa.
  9. Considerar criterios personales para tomar decisiones. No despedir a alguien por el mero hecho de que tiene dos hijos y una hipoteca es un grave error. Despedir o sancionar es difícil, pero el trabajo del primero lo tendrá que desarrollar un segundo por el mismo precio mientras un tercero con más hijos y más hipotecas no encuentra trabajo. 
  10. Delegar poco y mal. Suele ser un signo de inseguridad cuando en una empresa no se toma ninguna decisión sin que la Dirección lo apruebe. De esta forma llega a consultarse hasta el cambio de una bombilla. Esta situación ralentiza la capacidad de reacción y genera empleados que no piensan ni aportan, sino que siguen la voz de su dueño.
  11. Recriminar errores en público. Se trata de un juego sucio en el que difícilmente se van a encontrar soluciones. En cambio, se generará una sensación de miedo entre todos los asistentes al "espectáculo".
  12. Falta de análisis y autocrítica. Los éxitos se atribuyen a nuestra gestión mientras los errores se atribuyen a la gestión de otros. No se puede mejorar nada si se considera que todo se hace bien. 
Por último por ser el error más importante:
  1. No conocer el nombre de la persona que limpia su despacho.
De todas formas, a modo de reflexión y como diría un amigo mío, "si algún día eres director, querrás cambiar todo eso y lo harás todavía peor".

martes, 16 de abril de 2013

Ventajas y desventajas de la subcontratación

Ya llevamos varios años planteándonos todos los cambios posibles para mejorar la rentabilidad de todos los procesos, aunque ya vimos hace tiempo los riesgos de considerar sólo criterios económicos y que no debemos dejarnos llevar por la moda del cambio por el cambio. Son muchas las empresas que se plantean la posibilidad de subcontratar procesos de trabajo. Los motivos pueden ser muy diferentes:
  • Ahorro de costes.
  • Mayor flexibilidad laboral. Permite una respuesta más ágil frente a las demandas de un mercado que es cada vez más cambiante.
  • Especialización y/o mayor efectividad en tareas que no son de propia actividad de la empresa (seguridad, limpieza, logística, etc.).
  • Mayor seguridad. El outsourcing asume sus propios errores y riesgos.
  • Innovación. La subcontrata supone una nueva forma de trabajar que llega a la organización desde el exterior.
  • Centra el talento y el esfuerzo en las áreas clave de la empresa, aquellas que no son susceptibles de ser subcontratadas. 

Sin embargo hay que valorar los siguientes aspectos:
  • Elegir una mala empresa de outsourcing puede acabar dando muy mala imagen a nuestros clientes. El coste económico de cambiar de empresa puede ser altísimo.
  • No existe ningún tipo de compromiso ni vínculo entre la empresa principal y los trabajadores de la empresa secundaria más allá del que marca el contrato de subcontratación. En ningún caso se dará sentimiento de pertenencia.
  • La subcontratación puede suponer el despido de personal de la empresa principal, salvo que la empresa subcontratada los acoja entre su propia plantilla.
  • El momento de la subcontratación puede generar incertidumbre entre la plantilla de la empresa principal y puede generarse temor a perder el puesto de trabajo.
  • La empresa principal pierde contacto directo con el trabajo que realiza la subcontrata. Por tanto, se aleja de la realidad del día a día que puedan surgir dentro del área subcontratada.
  • El contrato debe estar bien definido y las tareas bien divididas. Algo que parece obvio sobre el papel pero suele ser más difícil sobre la práctica. Una sanción por cesión de trabajadores puede ser carísima.

martes, 9 de abril de 2013

¿Y si @ristomejide estuviera en mi departamento de RRHH?

Hace unos días, discutiendo con una delegada sindical de mi empresa, le mencioné una frase de Risto Mejide y cité al autor de la misma. Parece que no le hizo mucha gracia y le definió como "un payaso que se gana la vida criticando a los demás". Es posible que si nos quedamos sólo con un análisis superficial del personaje televisivo lleguemos a esa conclusión. Sin embargo, si analizamos un poquito más a fondo, @ristomejide tiene ciertas cualidades que no le harían desentonar en un departamento de RRHH:

  • Empezó poniendo dinero para trabajar en publicidad cuando descubrió que era su verdadera pasión. Es decir, ha empezado a trabajar desde abajo para ir subiendo. Sabe lo que significa "pringar". Una de sus citas más conocidas es "a sonreír se aprende habiendo llorado mucho". Algunos jefes de Gestión de Personas dan la sensación de haber nacido con una corbata puesta.
  • Es exigente. Es cierto que, en ocasiones, le pierden las formas, pero aplica un alto grado de exigencia con los demás y con él mismo. Su alto nivel exigencia saca lo mejor de cada uno. Trata a los demás como personas adultas y esa es la única forma de que los demás se comporten como tal.
  • Valora y aplica la cultura del esfuerzo.  En muchas ocasiones ha criticado abiertamente la cultura del subsidio y la subvención. Si algo no es rentable en sí mismo, debe desaparecer o conseguir rentabilidad a corto plazo.
  • Sabe recompensar el talento. En ocasiones ha demostrado apoyo a personas que, bajo su criterio, lo han merecido. Es tan importante ser exigente como recompensar y reconocer el trabajo bien hecho.
  • Habla con la plebe. Como mínimo, dedica unos minutos a cada concursante. Además, reconoce que cuida su imagen por respeto a ellos. Es algo que parece muy normal pero que ciertos departamentos de RRHH olvidan, considerando que sólo las altas esferas les aportarán cosas significativas.
  • Domina las redes sociales. En los últimos años, las redes sociales suponen una nueva forma de comunicación entre los miembros de una organización. Es cierto que el hecho de ser famoso ya le otorga muchos followers, pero no 1.290.000. Cuida su estrategia en el mundo 2.0: utiliza Twitter y no Facebook porque sabe localizar a su público y optimiza sus recursos.
  • Sabe vender su producto. Creo que este punto es indiscutible. Si su producto fuese el trabajo del área de RRHH sabría encontrar la fórmula para hacer destacar la aportación del departamento al conjunto de la organización, al contrario de lo que suele ocurrir.
  • No esconde lo que piensa. Una persona que tiene como lema "si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada" puede tener problemas personales con algunos compañeros pero aportará todo su conocimiento para el beneficio de la empresa. Si la Dirección agradece las críticas constructivas, será un valor muy importante.
  • Defiende la importancia del valor añadido de cada individuo. "Si tu trabajo puede ser sustituido por una máquina, merece serlo". Ese valor se consigue con formación, algo olvidado hoy por hoy en muchas organizaciones.
En definitiva, tal vez no sería tan malo tener a un individuo como Risto en mi departamento.

martes, 2 de abril de 2013

20 consejos que daré a mi hija cuando se incorpore al mundo laboral

Muchas veces miro a mi hija de dos años y pienso cómo será su futuro. ¿A qué se dedicará? ¿Será feliz? No sé si servirá de algo, pero estos son los valores e ideas que pretendo trasladarle:
  1. Busca algo que te apasione. Este es el punto más importante de todos. Trabaja en lo que te gusta y nunca tendrás que trabajar” (Confucio)
  2. Estudia. No tiene que ser necesariamente en una universidad, pero fórmate en aquello que te gusta
  3. Destaca. No seas una más. Debes ser buena en tu profesión. Da igual a qué te dediques
  4. Estudia. Ya sé que se repite con el punto 2, pero es vital la formación continua para ser competitiva. No dejes de formarte cuando encuentres un trabajo o dejarás de ser de las mejores 
  5. No confíes tu formación a tu empresa pero valora mucho la que te puedan dar. Ellos buscan su beneficio y tu debes buscar el tuyo. La formación es cara. Si te la dan es porque confían en el retorno de esa inversión, es decir que confían en ti
  6. Trabaja en equipo siempre que puedas. Los mejores equipos sacarán lo mejor de ti si buscas el beneficio común
  7. No le des la razón siempre a tu jefe o pensará que le haces la pelota sin aportar nada. Si no valora escuchar otras opiniones en tono constructivo, no merece ser tu jefe
  8. Valora tu vida personal. Con el tiempo verás las cosas que pierdes por no dedicarle suficiente tiempo de calidad
  9. Tu trabajo es tu producto y te pagan por él. Debe ser muy bueno, pero también debes saber venderlo. No pierdas ninguna oportunidad de promocionarlo. Cuanto más esfuerzo dediques a tu producto, mejor valorado estará. Si decides dedicarle sólo el esfuerzo mínimo, no pidas que te lo paguen como a alguien que tiene mayor dedicación. Esto resulta evidente sobre el papel pero a veces cuesta verlo en la práctica.
  10. Tu producto no se paga por adelantado. Demuestra lo que vales antes de pedir. Funciona así, lo siento
  11. Estudia ofertas de trabajo en tu sector aunque no busques trabajo. Debes saber si tu precio está dentro del mercado
  12. La fidelidad con una empresa debe ser como con la pareja: sólo compensa si el beneficio es mutuo.
  13. Escucha. El entorno laboral te dará mucha información importante. Dedica tiempo a escuchar activamente a los demás
  14. Si pasas más de tres semanas pensando "que palo ir mañana a currar", cambia. Algo no va bien
  15. Equivócate. No eres perfecta, así que te equivocarás. Acepta tus errores sin miedo pero con responsabilidad. Aprende algo de todos ellos
  16. Se humilde. Habla poco de tus virtudes y trabaja duro para demostrarlas. Tú trabajo nunca será más o menos importante que el de otros
  17. Mantén tu rol en todo momento. Por mucha confianza que te den, no hables igual a un jefe que a un compañera o a una amiga
  18. No valores a los demás por lo que tienen, sino por lo que les ha costado conseguirlo
  19. Se crítica y exigente contigo misma. Tras varios años dedicándome a la gestión de personas, he llegado a la conclusión de que todos nos consideramos excelentes profesionales, incluso empleados realmente mediocres. Analiza honesta y seriamente tu trabajo y localiza tus puntos fuertes y tus puntos débiles. Si vendes un producto, debes conocer sus virtudes y debilidades.
  20. No te quejes. En nuestra sociedad es muy habitual quejarse de todo, actuar poco y culpar siempre a otros de todos nuestros males. Si no te gusta algo, cámbialo  Si no puedes, acéptalo  pero no te quejes. Eres la única dueña de tu destino.

Nueve indicadores de la gestión de #RRHH

Uno de los grandes problemas para demostrar la importancia de los departamentos de RRHH es que no producimos un beneficio tangible o eviden...